Desde los inicios de la humanidad, la tecnología ha sido una herramienta poderosa. En tiempos prehistóricos, el fuego o los cuchillos transformaron la vida, pero también se comprendió su peligro: por eso, su uso quedó reservado a los adultos. Hoy, en cambio, entregamos celulares y acceso digital a niños y adolescentes sin ese mismo resguardo. Plataformas como TikTok, Instagram o Roblox —que no son simples juegos o redes, sino verdaderos mundos sociales— moldean la forma en que piensan, sienten y se relacionan.
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