Vivir en pareja es una hermosa forma de acompañarse en la vida, y de ir creciendo y madurando acompañado. Pero por otro lado, también es un desafío no perderse en e gallito de querer cambiar al otro, en la distancia que provoca el no hacer nada, o creer que la vida en conjunto es mágica y llevada sólo por el azar.
Seguir leyendo
