La culpa puede ser un sentimiento abrumador. Si consideramos que no actuamos correctamente en una situación determinada, no brindamos la ayuda o apoyo que nos solicitaron, nos aprovechamos o hicimos sufrir a alguien… podemos sentir remordimiento, malestar emocional, vergüenza y arrepentimiento.
A veces esto se manifiesta en pensamientos de tipo obsesivos o rumiantes, evitación de esa persona, pesadillas, dificultad para concentrarnos en algunas actividades o no disfrutar de la vida. Puede acompañar cuadros depresivos, de estrés post traumático o de bipolaridad y ahí hay que tratar el trastorno que está a la base.
La culpa puede también estar relacionada con creencias religiosas, morales o aspectos penales. También puede suceder que seas muy estricto y auto castigador contigo mismo (a).
Ocupa la palabra responsabilidad en vez de culpable para narrarte el acontecimiento o tema conflictivo en cuestión. Piensa que las responsabilidades suelen ser compartidas. Realiza un proceso de introspección y revisa si es necesario iniciar un proceso de perdón hacia ti, o hacia otra persona y prepárate para eso. Si esto te es muy difícil , empieza una psicoterapia con un/a profesional que tenga un título universitario de psicólogo/a y ojalá experiencia profesional. En la psicoterapia revisarán otras vivencias que te afectan y experiencias de vida que te han podido marcar.
En esta página hay profesionales sumamente cualificados para ayudarte.



